Jun 062014
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La seguridad y las Drogas

cocaUna leyenda asegura que el hombre descubrió el café, al ver unas cabras de Yemen comiendo un fruto que las alteraba profundamente; también se ha podido demostrar que los tordos consumen frutos del espino cerval, en grandes cantidades, para «alucinar’: A veces es difícil entender el pasado de determinadas culturas y pueblos sin conocer primero la existencia de las drogas y su posterior desarrollo en las estructuras sociales de los Estados.

Hoy en día, en nuestro país

, cuando hablamos de Seguridad Privada normalmente nos solemos referir a las Leyes que la regulan, a las Empresas directamente implicadas en el Sector, a los avances técnicos de aquellos mecanismos capaces de detectar cualquier tipo de ataque o intrusión; en definitiva a la búsqueda de soluciones alternativas capaces de evitar, contener o reducir al mínimo los factores externos que de forma grave y permanente la ponen en serio peligro.

Evidentemente, todo lo relacionado con tecnicismos, soluciones, modificaciones, aplicaciones y demás términos amparados y recogidos en este sector, tan amplio y a la vez tan evolutivo, será de sumo interés para los profesionales volcados en la búsqueda de soluciones alternativas, cada vez más sofisticadas y vanguardistas; sin embargo, tampoco nos vendría mal una referencia histórica a una de las partes más directamente relacionadas con la protección de los bienes y las personas, fundamento de toda seguridad pública o privada, es decir, la delincuencia.

Uno de los aspectos sociales con características comunes en los países industrializados de Occidentes ha sido, sin ningún género de dudas el uso de las drogas, sobre todo durante el último cuarto del siglo XX. En nuestro país, esa etapa marco un rebrote desmesurado de la violencia callejera, de la inseguridad ciudadana, siendo uno de los principales factores desencadenantes de aquella situación: el consumo abusivo de drogas toxicas y sustancias estupefacientes.

El consumo de drogas y las conductas delictivas son dos de los fenómenos sociales que mayor interés han despertado entre investigadores, políticos, legisladores y medios de comunicación social a lo largo de los últimos años. Estudios empíricos pusieron de manifestó la existencia de una fuerte relación, tanto directa como indirecta, entre drogodependencia y criminalidad.

Un poco de Historia: drogas y delincuencia

rayas-cocaLa Revolución Industrial marcó el punto de salida en la carrera por la evolución del consumo de las drogas, siendo el alcohol y el tabaco las drogas «iniciáticas » por excelencia en Occidente. El tardío desarrollo científico en nuestro país y su escaso nivel en el campo de la industria farmacéutica motivo un retraso considerable en la difusión de las drogas ilegales, que no comienza hasta mediados del siglo XX. El primer contacto tiene lugar a raíz de la intervención española en Marruecos, donde algunos militares destacados en el Protectorado empiezan a consumir «grifa» (cannabis), habito que la mayoría abandonaba al regresar a la Península.

La cannabis empezó a extender sus tentáculos en Occidente, durante la década de los 50/60, primero de la mano de la generación «beat», siendo los «hippies» quienes popularizaron, finalmente, a nivel global, el consumo de esta droga, y más tarde, asociado a ella el del «LSD «. Poco a poco, la marihuana se convirtió en un arma contra el poder establecido y, en conjunción con ciertas filosofías orientales, en una vuelta a formas más naturales y en el símbolo de la contracultura, del rechazo de una sociedad más deshumanizada.

En España, los años de la posguerra civil iban a marcar el inicio del consumo del cannabis. Por entonces, muchos jóvenes españoles eran destinados al norte de África para realizar su servicio militar, siendo de esta manera como algunos de ellos se iniciaron en el consumo de esta sustancia. Una vez en suelo español e integrado a la vida civil, en ocasiones seguían consumiendo la droga que adquirían de compañeros procedentes de aquellos lugares o de plantas que ellos mismos cultivaban en sus tierras o en sus propios domicilios.

En aquellos inicios las «borracheras «, la «hierba «, las «anfetas » y los «tranqui » no iban a suponer para el consumidor un fuerte gravamen económico ni una brutal «dependencia » o «enganche » físico. El «hachís» y los fármacos eran más económicos y mucho más fáciles de conseguir.

A mediados de los 70 suele situarse el comienzo de la expansión de las drogas ilegales en España; los opiáceos traspasan esa fase de intelectualidad progresista de la época y comienzan ya a estigmatizar al consumidor drogadicto, empezando a tener sus primeros efectos negativos. A finales de la década, en el mundo social de la juventud española, las drogas empiezan ya a formar parte de su vida cotidiana y las nuevas pautas de consumo y comercio de las mismas una motivación primaria en la escalada de la delincuencia. Inicialmente el consumo no es excesivo, pero cuando las drogas empiezan a ser el centro neurálgico de la vida del consumidor, el dinero es vital para comprar una nueva dosis, produciéndose entonces una relación drogadicto-delito-drogadicción. Por entonces, nuestro país se encuentra ya en una situación muy parecida a la de otros países de nuestro entorno, con un número creciente de casos de consumo habitual de distintos tipos de droga (politoxicomanía).

Es posible, que el origen de una parte importante de la delincuencia actual este íntimamente ligado al mundo de las toxicomanías, puesto que las personas que son adictas y no tienen medios económicos para adquirir su dosis y mantener su adicción, se ven «condenadas», permanentemente, a delinquir para obtener esos recursos imprescindibles que necesitan.

La tipología criminal

hachisLa tipología criminal inducida por las drogodependencias puede quedar encuadrada perfectamente en tres modelos de conductas:

La «delincuencia funcional” que emana directamente de la necesidad imperiosa de volver a consumir la droga de la que se depende; realizada por el drogodependiente con la mera finalidad de procurarse la sustancia o sustancias que necesita y evitar, aunque sea momentáneamente, los efectos indeseables de la retirada del producto. Es por ello que la dependencia a los opiáceos (heroína), físicamente muy intensa, es la que genera, en mayor medida, ese tipo de conductas delictivas.

Los delitos más característicos serían los encaminados a conseguir de forma rápida y directa dinero en metálico o efectos susceptibles de ser canjeados por la droga (joyas, informáticos, telefónicos): robos con violencia e intimidación en las personas; robos con fuerza en las cosas, hurtos, etc.

La «delincuencia inducida«, derivada directamente de los efectos desinhibidores o estimuladores del consumo de determinadas drogas. Por tanto, tiene su origen en la intoxicación producida por la ingesta de sustancias estupefacientes y la tipología criminal dependerá de los efectos, a veces impredecibles, que tenga esta sobre el organismo (euforia, excitación, obnubilación, etc.).
Relacionada generalmente con los delitos contra las personas, contra la libertad sexual, contra la seguridad del tráfico, etc.

La «delincuencia asociada», motivada por una situación de marginalidad y de ilegalidad a que puede conducir la drogodependencia, ya no solo por la degradación social al intentar sortear cualquier dificultad para conseguir el producto, cuyo consumo se anhela, sino por la necesidad de asociarse a los diferentes estratos de la delincuencia -icónico mundo que puede proporcionárselo de forma rápida y continua-. La prostitución, en etapas ya más avanzadas de drogadicción, es otra forma de obtener directamente la droga o dinero con el que poder adquirirla.

Aunque el incremento en el consumo de drogas ilegales no fue un hecho aislado ni exclusivo de la sociedad española, si es necesario precisar que en nuestro país la situación se produjo durante la transición política, coincidiendo el proceso de cambio y el aumento de la inseguridad ciudadana, con fuertes tasas en la evolución de la delincuencia común.

En los primeros años ochenta se registra una verdadera explosión en el tráfico de opiáceos en España; la heroína irrumpe entre la clase media conduciendo a sus consumidores irremediablemente a los canales de la delincuencia callejera, siendo además la droga que más alarma social genera entre la población por los graves problemas sanitarios, sociales y familiares que provoca. La década transcurre con un desmesurado incremento del consumo de la heroína, «caballo», y un considerable aumento de la inseguridad ciudadana -atracos- al dispararse los hechos delictivos graves ante la necesidad monetaria para mantener el inevitable consumo diario. Empezaba a ser ya una realidad que el consumo de drogas, principalmente la heroína, estaba directamente asociado a la marginalidad a la delincuencia.

La llegada del SIDA y sus efectos fulminantes entre la población «yonki » iba a hacer que la «cocaína «, instalada hasta esos momentos en las capas sociales más altas, se fuera generalizando, incrementando un poco más si cabe la carga económica que el consumidor debía soportar para intentar seguir subsistiendo.

En la década de los 90, mientras que la heroína quedaba reducida prácticamente al «yonki «, la «coca» y el «hachís » se popularizaban cada día más entre las diferentes capas sociales, además ya había entrado a formar parte del binomio droga-seguridad otros nuevos productos (drogas de síntesis) que iban a «enriquecer «, sin ninguna duda, el mundo de las toxicomanías.

Las conductas delictivas se dispararon de forma vertiginosa, incluso alarmantes, puesto que el fenómeno criminógeno entro en una dinámica de búsqueda incesante del botín para el consumo habitual de sustancias estupefacientes, especialmente heroína.

Desde el punto de vista de la seguridad ciudadana el grupo que mayor inestabilidad generaba era el de los adictos a la heroína. Entidades Bancarias, Gasolineras, Farmacias, Joyerías, al igual que otros Establecimientos Públicos del ramo eran el incesante caldo de cultivo de los «yonquis”. Efectivamente, el Atraco y los Asaltos a Domicilios fueron modalidades delictivas preferidas por los toxicómanos. Aún en la actualidad, un alto porcentaje de Atracos a Bancos están protagonizados por aquellos insaciables toxicómanos, ahora en fase terminal.


En definitiva, el alto precio de las drogodependencias, sus efectos nocivos y el alarmante aumento de consumidores, no hacen más que favorecer el progresivo deterioro de la Seguridad, tanto pública como privada.


Entrada publicada por Pedro Moreno Vivas, Pedro Moreno Relacciones Institucionales, el 06/06/2014 a las 13:42


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