Electrificación, carga nocturna y seguridad contra incendios

La transformación energética de los campos de golf avanza a gran velocidad. La incorporación de buggies eléctricos, carros motorizados, maquinaria electrificada e instalaciones fotovoltaicas se ha convertido en una realidad habitual en clubs y resorts de todo el país.
Sin embargo, esta evolución hacia modelos más sostenibles y eficientes está introduciendo también nuevos escenarios de riesgo que, en muchos casos, todavía no han sido plenamente evaluados.
El incendio ocurrido el pasado mes de marzo en la nave de buggies del Real Club de Golf Guadalmina, donde cerca de un centenar de vehículos resultaron calcinados, evidenció el impacto que un incidente de estas características puede tener sobre la operativa, la continuidad del negocio y la seguridad de las instalaciones.
Aunque las causas exactas del siniestro continúan bajo investigación, el suceso sirvió para poner sobre la mesa una realidad que afecta cada vez a más instalaciones deportivas: la concentración de vehículos eléctricos y puntos de carga en espacios cerrados o semicerrados.
Un cambio operativo que también cambia el mapa de riesgos
Hace apenas unos años, la presencia de vehículos eléctricos en los campos de golf era limitada.
Hoy, muchos clubes cuentan con:
- Flotas completas de buggies eléctricos
- Carros de uso interno electrificados
- Maquinaria de mantenimiento alimentada por baterías
- Sistemas de carga simultánea
- Instalaciones solares para autoconsumo energético
El problema no es el vehículo eléctrico en sí mismo.
El verdadero riesgo aparece cuando decenas de baterías de ion-litio cargan, durante horas, al mismo tiempo, muchas veces durante la noche, en instalaciones que originalmente no fueron diseñadas para soportar este nivel de intensidad energética y que no cuentan con un sistema de supervisión adecuado, o de alarma específica conectado a una Central Receptora de Alarmas CRI de Incendios con servicio 24*7.



¿Por qué estos incendios son diferentes?
Las baterías de ion-litio presentan un comportamiento muy distinto al de los incendios convencionales.
Entre sus principales características destacan:
- Altas temperaturas de combustión
- Posibilidad de fuga térmica
- Reignición incluso después de extinguido el fuego
- Emisión de gases muy tóxicos y corrosivos
- Rápida propagación entre vehículos próximos.
Además, un daño previo en una batería —aunque aparentemente menor— puede desencadenar un incendio horas después, incluso sin síntomas visibles inmediatos.
En espacios donde los vehículos se encuentran muy próximos entre sí, la propagación puede producirse en cuestión de minutos.
La carga nocturna: uno de los puntos más sensibles
Uno de los factores que más preocupa actualmente a especialistas, entidades y organismos del sector es la carga nocturna sin supervisión.
En muchas instalaciones coinciden:
- Gran número de vehículos conectados simultáneamente
- Ventilación limitada
- Escasa sectorización
- Instalaciones eléctricas que han crecido progresivamente
- Ausencia de sistemas específicos de detección temprana
A ello se suma otro elemento cada vez más presente en los clubes: las instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas.
Aunque representan una solución clave desde el punto de vista energético y medioambiental, también incorporan nueva infraestructura eléctrica, inversores, líneas de corriente continua y puntos adicionales de posible fallo si no existen diseños, mantenimientos y protecciones adecuadas.
Un riesgo que ya no puede considerarse secundario
Tradicionalmente, las zonas de buggies o carga se han entendido como espacios auxiliares dentro de la actividad principal del campo de golf.
Sin embargo, hoy concentran:
- Una elevada carga energética,
- Activos críticos para la operativa diaria
- Múltiples puntos eléctricos
- Potencial impacto económico y operativo muy significativo
La pérdida simultánea de una flota de vehículos, equipamiento, maquinaria e incluso infraestructuras puede afectar directamente a:
- La movilidad dentro del recorrido
- La experiencia del jugador
- La celebración de torneos y eventos
- La continuidad operativa
- La reputación del club
- La asegurabilidad y la Responsabilidad Civil
Cada vez más aseguradoras están comenzando a analizar específicamente este tipo de riesgos en sus procesos de evaluación y asegurabilidad.

La seguridad debe evolucionar al mismo ritmo que la electrificación
La transición energética en el sector es imparable.
Por ello, la seguridad contra incendios ya no puede plantearse únicamente desde criterios tradicionales.
Hoy resulta fundamental evaluar aspectos como:
- Detección temprana
- Ventilación
- Separación entre vehículos
- Sectorización
- Mantenimiento termográfico
- Supervisión de carga
- Protección activa y pasiva
- Coordinación con servicios de emergencia.
La experiencia demuestra que, en este tipo de incidentes, la diferencia entre un incidente controlado y una pérdida crítica suele decidirse en los primeros minutos.
Un nuevo escenario que requiere una nueva estrategia
Los campos de golf están evolucionando hacia instalaciones cada vez más sostenibles y por tanto, más electrificadas y energéticamente complejas.
¿Las instalaciones están preparadas para convivir con ellos de forma segura?
Es fundamental que la sostenibilidad y la seguridad avancen juntas.
Entrada publicada por Antonio Tortosa
(Director RR. II. Sabico Seguridad, Presidente de Tecnifuego y Vicepresidente de CEPREVEN)
13/05/2026 a las 10:00

